El hombre malo

Cuenta la leyenda, que en una ladera del monte, existía un hombre muy malo. Un hombre tan malo que nadie se acercaba por miedo, al que todos observaban desde la distancia, del que todos rumoreaban y evitaban. 

Decía la gente que tenía un huerto con frutales en su descuidado jardín, y un perro hambriento y atado al que no trataba bien.  Decía la gente que en plena postguerra cuando no había comida, dejaba caer y veía podrirse en la tierra, la fruta de sus frutales, y las nueces de sus nogales.

Decía la gente que el hombre malo no tenia amigos, ni hablaba con nadie.  Pero la gente hablaba mucho, hasta que una persona dijo:  «Y se fuéramos a hablar con el hombre malo y le ofreciéramos ayudar en su huerto y sacar a su perro?», pero la gente decía que «No», que era muy malo.

La persona no quería escuchar más historias que contaba la gente sobre el hombre malo. Y decidió ir a hablar con el hombre malo.  Y le saludó, y el hombre malo le saludó a él.  Y ese día estaba lloviendo, y hablaron de la lluvia. Y de los perales, de los manzanos y de los nogales.

La gente seguía hablando mal del hombre malo. Pero la persona no escuchaba lo que la gente hablaba y fue hablar con el hombre malo. Y le saludó, y el hombre malo le saludó a él.  Y ese día, que no llovía, recogieron peras, nueces y manzanas.  Y hablaron, del perro y de la huerta, del tiempo y de los frutales.

La gente seguía hablando del hombre malo, y decían que con el hombre malo no se podía hablar. Pero la persona no escuchaba a la gente y fue a hablar con el hombre malo otra vez.  Y le saludó, y el hombre malo le saludó a él. Y como había salido el sol caminaron por el monte con el perro suelto, y al regreso el hombre malo le regaló unos cuantos kilos de manzanas, peras y nueces.

La gente seguía hablando mal del hombre malo, y decían que con el hombre malo no se podía hablar.  Pero la persona, mientras que la gente seguía hablando del hombre malo, hablaba con el hombre malo, paseaba a su perro y repartía sus manzanas, nueces y peras entre la gente.

Un día, con las cestas de manzanas y el perro del hombre malo junto a él, se acercó a la gente, y repartió las manzanas.  La persona les hizo saber que las manzanas y el perro eran del hombre malo.  Pero la gente, mientras masticaban las manzanas del hombre malo, decía que con el hombre malo no se podía hablar, que tenia un perro que nunca sacaba,  y que el hombre malo era muy malo. Y la persona, mientras acariciaba la cabeza del perro del hombre malo, veía que malo o no, el perro ya no estaba atado, y la gente comía sus manzanas.

1 Octubre 2020

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