Debatamos sobre la incineradora

El Pais

San Sebastián. 

Durante los cuatro años largos que llevan de proceso de planificación de la gestión de residuos urbanos en Guipúzcoa, a mí, al contrario que al señor Xabier Garmendia, no me ha tocado asistir a ninguna presentación ni intervenir en ningún medio de comunicación. Claro que el señor Garmendia, como queda señalado al final del artículo publicado el pasado 2 de agosto en estas páginas, es Ingeniero industrial, redactor del Plan Integral de Gestión de Residuos Urbanos de Guipúzcoa. Yo, intervengo ahora, aunque no represente a ningún organismo.

Quiero primero rebatir lo subrayado en su artículo: “No existe evidencia científica que la incineración de residuos suponga un riesgo adicional para la salud”. Grave desinformación; sí existe, y hago mención del informe La incidencia de cáncer en torno a las incineradoras de residuos municipales en Gran Bretaña, por P. Elliott and others, en el British Journal of Cancer (2000). El informe expone evidencias de que la incidencia de cáncer se eleva entre los residentes dentro del entorno que rodea una incineradora (hasta 7,5 kilómetros de distancia). Se estudiaron 14 millones de personas residentes cerca de 72 incineradoras en Gran Bretaña. El British Journal of Cancer es una revista de importancia, científica e independiente especializada en cáncer. Bajo el programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la Convención de Estocolmo sobre los Contaminantes Orgánicos Persistentes, celebrada el pasado 14 de mayo 2004, ha lanzando una campaña global sobre doce productos químicos peligrosos. Su objetivo es “reducir o eliminar los productos químicos carcinógenos conocidos como dioxinas, PCB´s y furanos”, y ha identificado las incineradoras de residuos como sus principales fuentes.

Según el señor Garmendia, el Departamento de Sanidad apunta a informes serios y científicos sobre el impacto para la salud de las incineradoras para su informe Incineración de residuos urbanos y salud pública (informe que dice que es magnifico y exhaustivo), y concluye: “En síntesis, no existe evidencia científica que haga suponer que la incineración de residuos urbanos en plantas que utilizan tecnología moderna y respetan los niveles de emisión en vigor suponga un riesgo adicional significativo para salud de la población”. Y yo me pregunto: ¿qué querrán decir con “significativo” cuando, por motivos de salud precisamente, están siendo rechazadas propuestas de incineradoras en el mundo .

En un informe de 1990, la Agencia de Protección del Medioambiente estadounidense apuntaba a las incineradoras como la principal fuente de emisiones de dioxinas (84% del total) en EE UU. Y en un informe de marzo pasado de la Organización Mundial de la Salud se exponen los riesgos que para la salud de los niños suponen los químicos procedentes de la incineración de residuos. ¿Cómo puede el Departamento de Sanidad concluir que “no existe evidencia científica que la incineración de residuos suponga un riesgo adicional significativo para la salud?

El señor Garmendia hace mención de las incineradoras de Viena. De Austria merece mencionarse que en este pais ya se esté reciclando un 46% de los residuos municipales. Yo prefiero mirar a otros países que con programas de reciclaje y reducción de residuos caminan hacia la eliminación de nuestro actual problema de residuos mediante la prevención. Por ejemplo, en Canberra (Australia) existe un plan impulsado por el mismo gobierno que plantea cero residuos para 2010) y en esta misma ciudad se recicla mas del 60% de los residuos municipales. La incineración de ese mismo porcentaje de residuos es lo que el señor Garmendia dice que es “la mejor solución para Guipúzcoa”.

En realidad, lo que sugiere es que jamás se recicle mas del 40% de los residuos municipales, un triste objetivo para una Guipúzcoa progresista que mira a los avances tecnológicos de una ciudad como Viena.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de agosto de 2004

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